viernes, 23 de marzo de 2012

Contaminación afecta el mundo marino




Actividades del hombre incrementan niveles de CO2 en aguas del mar, poniendo en peligro la fauna y flora de los océanos. Científicos alertan que si esto no se controla habrá una extinción de especies.

Agencias/

En un futuro no muy lejano, la vida en las profundidades del mar podría desaparecer por completo, desde pequeños peces hasta grandes depredadores marinos terminarían por extinguirse debido a que el agua de los océanos viene acidificándose progresivamente, esto según un estudio del Programa Internacional sobre el Estado del Océano (IPSO), presentado a las Naciones Unidas.


El documento que ha marcado la alerta en diversas organizaciones de defensa ambiental, señala como causa principal de la acidificación de los mares a la contaminación que realiza el hombre día a día, como por ejemplo la quema de combustibles y otras actividades que conllevan emisiones de CO2. Esto último provoca también el llamado calentamiento global.

Cambios profundos

Dicha acidificación afectaría, sin ir muy lejos, al desarrollo de especies que construyen caparazones o esqueletos de carbonato cálcico, tales como corales o moluscos, también sufrirán las consecuencias diversas variedades de fitoplancton , el cual es el eslabón esencial en la cadena alimenticia o redes tróficas marinas, perjudicándose peces, crustáceos y otras especies del mar.

¿Pero será tanto el daño? Si bien en los últimos 300 millones de años la química oceánica ha sufrido profundos cambios, ninguno parece haber sido tan rápido, de tanta magnitud y tan global como el que ocurre hoy en día, aseguran desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), entidades que participaron del citado estudio.

Pero esto no es todo, estiman que en unas dos décadas, las aguas de altas latitudes como el océano Ártico o el Austral, que son muy frías, muy ácidas y ricas en CO2, alcanzarán condiciones químicas que impedirán que los organismos con caparazón sobrevivan.

"La zona más afectada es la costa oeste del Pacífico, donde los criadores de ostras ya están viendo que la fertilidad y el crecimiento de los moluscos es cada vez peor", expresó a la prensa europea el investigador del Instituto de Ciencias del Mar, Carles Pelejero.

Grandes extinciones

Por si fuera poco, los expertos han revelado que hace 56 millones de años se detectó una profunda acidificación en el océano producto de las emisiones volcánicas y la desestabilización de hidratos de metano congelado en los fondos marinos. Sin embargo, pese este panorama la emisión de CO2 fue 10 veces más lenta que la actual, "lo cual augura consecuencias más catastróficas al cambio antropogénico actual", precisó Carles Pelejero.

Otra gran extinción, que marcó el final del Cretácico hace 65 millones de años, se cree que también tuvo que ver con la acidificación de los océanos. Lo mismo se piensa de la extinción del Triásico, hace 200 millones de años y la del Pérmico, hace 252 millones de años. El tiempo dirá qué pasará con nuestros mares.


Más del 30% de las emisiones de CO2, producto de las actividades humanas, pasa directamente a los océanos, que se vuelven progresivamente más ácidos.
Gran parte de la investigación sobre acidificación oceánica se basa en experimentación en acuarios que simulan escenarios futuros de acidificación y evalúan la respuesta de los organismos.



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www.madrimasd.org/.../2008/04/26/90157

Las tortugas encuentran refugio en las Áreas Marinas Protegidas



Un investigación en la que han participado expertos de varios países ha seguido el rastro a un grupo de ellas vía satélite y han comprobado que un tercio se concentra en las llamadas Áreas Marinas Protegidas (AMP), la ínfima parte de los océanos que cuenta con algún tipo de protección ambiental.

Las AMP son áreas del océano en el que las actividades humanas marinas como la pesca se encuentran restringidas. Reguladas por los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales, en los trópicos son a menudo ricas en praderas marinas y algas, la base de la alimentación de las tortugas, consideradas verdaderos sensores de la biodiversidad de una zona. Hay diferentes categorías de áreas marinas protegidas y las cifras de su extensión varían, Habría unas 6.800 AMP ocupando un espacio entre el 0,73% y el 1,17% de los mares.

El equipo de investigación usó los datos con los movimientos de 145 tortugas verdes procedentes de 28 lugares de anidación, rastreadas a través de una amplia labor de seguimiento por satélite por un equipo formado por investigadores de diez países.

Sus datos muestran que las tortugas verdes pueden viajar miles de kilómetros desde sus lugares de cría a sus lugares de alimentación. Más importante aún, el 35 por ciento de ellas se alimentan en las zonas marinas protegidas. Es más, un 21 por ciento se encuentran en las AMP con mayores niveles de protección. Además, a medida que la zona lleva más tiempo protegida, la presencia de tortugas aumenta.

"Nuestra perspectiva global reveló que las tortugas marinas aparecen en las Áreas Marinas Protegidas mucho más de lo que cabría esperar por el azar. Se debate sobre el valor de las zonas marinas protegidas, pero esta investigación proporciona pruebas concluyentes de que pueden ser eficaces en la provisión de hábitats seguros de alimentación para grandes criaturas marinas como las tortugas verdes", dijo el profesor del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad británica de Exeter, Brendan Godley.
Dada a su sensibilidad a los daños al hábitat de las tortugas se las conoce como un centinela de las especies. Su presencia señala las zonas de hábitat saludable, que pudieran ser protegidas si no lo están ya. Godley, principal responsable del estudio publicado en la revista Global Ecology and Biogeography, cree que sensores como las tortugas verdes tienen un gran potencial para influir en las futuras política de conservación.

El comercio internacional de productos derivados de la tortuga verde fue prohibido en 1982, después de siglos de capturas a escala industrial por su carne. Aunque están protegidas desde la década de 1970, todavía siguen cayendo en redes de pesca. Otra de sus amenazas son la contaminación el robo de sus huevos y el daño que los seres humanos estamos infligiendo a sus hábitats de baja profundidad.


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