sábado, 28 de abril de 2012

Relájate

 En el umbral de la esperanza

Silvia Mago imparte clases de Yoga, individuales y grupales.

www.silviamago.com Twitter: @silviamago


Silvia Mago silvia.mago@gmail.com


¿ Qué hace que nos levantemos muy temprano por la mañana y salgamos de casa con el propósito de emprender otra jornada más? ¿Qué nos mueve para que dejemos la seguridad de nuestra cueva y salgamos dispuestas a enfrentar la hostilidad creciente que encontramos en la calle, el tráfico insoportable, las esperas por un transporte público insuficiente que tarda en llegar, los empujones de quienes no saben esperar su turno, la inexistente educación ciudadana en cualquier ámbito público, las malas caras y maltratos de quienes están dándonos un servicio por el que pagamos, los riesgos de ser la próxima víctima de la delincuencia desbordada e impune que nos tiene a todas en la mira? ¿Lo hacemos sólo por un salario que, como están las cosas, casi siempre nos resulta insuficiente? ¿Lo hacemos por estricta obligación y por sentido de responsabilidad hacia la familia que depende del pan que traemos a la casa? ¿O lo hacemos porque aún con esas necesidades también encontramos en el trabajo la satisfacción personal de desarrollar nuestras aptitudes y convertirnos en mujeres productivas que construyen un país? Creo que la esperanza es el motor que nos impulsa a trabajar día tras día. Pese a las circunstancias nada fáciles por las que atravesamos, salimos a trabajar y lidiamos con lo que sea que nos toque, porque confiamos que los problemas que enfrentamos no son eternos, porque creemos que las cosas pueden mejorar y porque sentimos que podemos vencer las dificultades presentes si nos mantenemos firmes en nuestro propósito. 



Es así como la esperanza es una expectativa optimista que hace que, aún en las condiciones más precarias, avizoremos la salida hacia un futuro mejor; mientras que la desesperanza, que es su opuesto, nos paraliza, hace que nos rindamos y no luchemos, que tiremos la toalla, porque el desánimo nos resta el fuelle que requerimos para resolver las dificultades que tenemos por delante.

Si la desesperanza es una pérdida total de ilusión que nos lleva a abandonar el objetivo, el exceso de esperanza puede ser igual de pernicioso, porque corremos el riesgo de cruzarnos de brazos al presumir que las cosas van a mejorar así no hagamos nada para que el cambio que deseamos ocurra. Nos quedamos en el simple deseo.

El oficio que desempeñamos, lo que hacemos día a día, debe estar motivado por nuestro propósito de buscar la excelencia, que es querer hacerlo siempre bien desde la primera vez. Cuando trabajamos con esa intención evolucionamos en el tiempo, logramos trascender las dificultades económicas y personales que en algún momento nos mortificaron.

Nuestro país nos necesita ahora. Tenemos que dejar de sentirnos víctimas de las circunstancias y comenzar a participar como agentes de los cambios sociales que queremos. Cuando miro alrededor me encuentro con gran cantidad de mujeres que son emprendedoras anónimas, que salen a diario a trabajar porque están labrándose un futuro mejor, porque creen en la posibilidad de un país mejor, para ellas y para sus hijos.

Me siento orgullosa de ser una más entre todas.

Comparto la esperanza, manos a la obra, hagámosla realidad. 




El libro
Las mujeres de Houdini

El ambiente tenso de París en 1939 aporta el escenario inicial en el que una familia judía, que intenta huir de la creciente ambición y poderío nazi, comienza a separarse. Su travesía marcará no sólo su historia inmediata, sino la de otras tres generaciones de mujeres que, a su tiempo, emprenderán un viaje para comprender su pasado. Su historia, la Segunda Guerra Mundial y el amor, son inspiraciones de la reconocida poeta venezolana Sonia Chocrón para incursionar en el género de la novela por primera vez. AUTORA: Sonia Chocrón. EDITORIAL: Bruguera.




Mujer ecológica


Todas podemos aportar algo para cuidar el planeta en que vivimos. Llegó tu hora de participar. Aquí te ofrecemos algunas ideas que van desde propuestas de acción social, hasta tu cuidado personal 








La vida hecha humo

E n sus años dorados, Marilyn Monroe y muchas otras divas de Hollywood echaban su humito al aire, pues fumar era considerado un acto sexy y audaz. Aún hoy, algunos siguen considerando que es así y le sumaron otros argumentos. A los actuales fumadores se les ha escuchado decir cosas como "yo fumo porque de algo me tengo que morir" o "es sólo para relajarme", al tiempo que se han triplicado las muertes por tabaco en la última década, según reseña Reuters.

En este sentido, el grupo World Lung Foundation (WLF) presentó un informe donde se contemplan cifras alarmantes. Si las tendencias continúan igual, mil millones de personas podrían morir durante este siglo: ¡un ser humano cada seis segundos! Pero esto no es todo. Fumar es mucho más que echar humo por la boca, es la primera causa de muerte de las mujeres estadounidenses y de la población china. Por si fuera poco, 50 millones de personas han muerto en los últimos 10 años a causa del cigarrillo que, además, es el causante de la muerte de 15 % de hombres y 7% de mujeres del mundo.

"Si no actuamos, las proyecciones de futuro son incluso peores. Y el número de muertes causadas por el tabaco está creciendo en los países en vías de desarrollo, particularmente en Asia, Oriente Medio y África", comentó Michael Eriksen, uno de los autores del informe y director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Estatal de Georgia, en Estados Unidos.

Más que un sermón, el asunto merece atención. No en balde más de 170 países han firmado un pacto con la Organización Mundial de la Salud para la lucha contra el tabaco. Es probable que hoy pienses que nada te sucederá, pero tarde o temprano aparecerán las consecuencias. Si no lo crees, basta con recordar una de las últimas apariciones del cantautor argentino Sandro, cuando públicamente se arrepintió de consumir cigarrillos por su imposibilidad para respirar. Tú decides. 


FuenteRevista EME