sábado, 27 de febrero de 2016

Caracazo

Hoy se cumplen 27 años del estallido social “El Caracazo” (Video)


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Hoy se cumplen 27 años del estallido social “El Caracazo”
Este sábado se cumplen 27 años de uno de los episodios más trágicos que ha vivido la política venezolana, cuando ocurrió el estallido social denominado “El Caracazo”, en el que un enardecido pueblo le exigió cuentas al entonces presidente Carlos Andrés Pérez (CAP), quien falleció el 25 de diciembre de 2010, en Miami, EE UU, por un ataque cardíaco.
A continuación una reseña del suceso elaborada por la web Venezuela Tuya:
Al poco tiempo de iniciar Carlos Andrés Pérez su segundo período presidencial, tuvo lugar entre los días 27 y 28 de febrero de 1989 un estallido masivo y sorpresivo de violencia popular. La magnitud del hecho estremeció a la sociedad venezolana e impactó a la opinión pública internacional, debido al alto grado de popularidad que tenía la figura de Pérez y que se vio expresado en la gran cantidad de votos con los cuales resultó electo y que le daban un-supuesto-amplio margen de acción para su gestión gubernamental. En este sentido, el 16 de febrero de 1989 el recién posesionado presidente de la República Carlos Andrés Pérez, presentó ante el país un programa de ajustes macroeconómicos llamado popularmente “paquete económico” o “El paquetazo” concebido para generar cambios sustanciales en la economía nacional.
En términos generales, el paquete comprendía decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, comercio exterior, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social. Entre las principales medidas anunciadas figuraban la decisión de acudir al Fondo Monetario Internacional y someterse a un programa bajo supervisión de ese organismo con el fin de obtener aproximadamente US $ 4.500.000.000.000 en los tres años siguientes; la liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30%; unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio preferencial; determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante; liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 reglones de la cesta básica; incremento gradual de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua, electricidad y gas doméstico y sinceración general de precios de las empresas públicas; aumento anual en el mercado nacional durante tres años de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% en el precio de la gasolina; aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%; aumento de sueldos en la administración pública central entre el 5 y el 30% e incremento del salario mínimo a Bs. 4.000 en el área urbana y a Bs. 2.500 en el área rural; racionalización y eliminación progresiva de los aranceles a la importación; reducción del déficit fiscal a no más del 4% del producto territorial bruto (PTB) y congelación de cargos en la administración pública.
Todas las medidas mencionadas anteriormente excepto la última eran de aplicación inmediata. En tal sentido, el alza de la gasolina debía efectuarse a partir del 26 de febrero de 1989 y las tarifas del transporte público urbano en un 30% a partir del 27 de febrero, válido para los tres meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse hasta el 100%. No obstante, los transportistas no estuvieron de acuerdo con el aumento inicial del 30% al considerar que el mismo debía ser de al menos un 70%, por lo que la Cámara del Transporte convocó un paro para el día 27 de febrero como medida de presión sobre el Ejecutivo Nacional. Ese día los choferes de las rutas interurbanas (sobretodo las que cubrían el trayecto entre Guarenas y Caracas) iniciaron sus recorridos habituales tratando de imponer sus tarifas y desconociendo el pasaje estudiantil. Ante tales circunstancias los usuarios reaccionaron con un alto grado de violencia contra las unidades de transporte, muchas de las cuales fueron destruidas y quemadas. Asimismo, en poco tiempo la violencia se desbordó al comenzar el saqueo y destrucción de locales comerciales, desde pequeños abastos hasta supermercados; también fueron atacados diversos tipos de locales comerciales, talleres y pequeñas fábricas; y tuvieron lugar intentos de penetrar por la fuerza en áreas residenciales de sectores de clase media y alta. En cuanto a los protagonistas de los actos vandálicos, se dice que los mismos fueron perpetrados en su mayor parte por sujetos de estratos populares, aunque también estuvieron involucrados individuos pertenecientes a la clase media.
caracazo.jpg_1718483346-400x227Los actos de violencia del 27 de febrero de 1989 se iniciaron en Guarenas (estado Miranda) y en algunas zonas del área metropolitana de Caracas como Caricuao, los alrededores del Nuevo Circo y La Guaira. Posteriormente, la onda de violencia de extendió a otras zonas del área metropolitana de Caracas y las principales ciudades del interior del país como Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida y Ciudad Guayana. El estallido tuvo un carácter espontáneo; es decir, las acciones no fueron dirigidas por organizaciones partidistas o de otro tipo, y en ellas se combinaron actos violentos de protesta popular, junto con hechos de evidente orientación delictiva. Aunque el alza de los precios de los pasajes del transporte colectivo fue el detonante de los hechos del 27 de febrero, para comienzos de 1989 se vivía en el país un gran desasosiego ante las expectativas y conflictos generados en torno al cambio de rumbo de la política económica llevado a cabo por Carlos Andrés Pérez y su gabinete. Por otra parte, esta situación se vio agravada a lo largo de enero y febrero de 1989, cuando se desató el acaparamiento y la especulación con los productos de primera necesidad, lo que causó desabastecimiento e inflación. Es por ello que luego de la inicial reacción en contra de los transportistas y sus unidades, la acción popular se extendió en contra de los locales comerciales de expendio de bienes de consumo, en cuyos depósitos fueron encontrados muchos de los productos que habían desaparecido en los meses que precedieron al estallido.
Dado el carácter simultáneo, masivo, sorpresivo y violento de los acontecimientos del 27 de febrero, las fuerzas policiales regulares se vieron superadas por los mismos, dando la impresión de no saber cómo actuar ante un fenómeno de violencia social de tal magnitud. En virtud del desbordamiento de la situación, hacia el mediodía del día 28 el presidente Pérez, reunido con el Consejo de Ministros, ordenó a la Guardia Nacional y al Ejército reprimir los disturbios. Igualmente decretó el estado de emergencia, previsto en el artículo 240 de la Constitución de 1961, con lo que quedaron suspendidas un grupo de garantías constitucionales durante los 10 días siguientes. Las Fuerzas Armadas asumieron el control del orden público y se estableció un toque de queda a lo largo del territorio nacional. Pasados los 10 días, el presidente Pérez solicitó la autorización del Congreso para mantener el estado de emergencia, la cual fue concedida aun cuando se restituyeron algunas garantías y se suprimió el toque de queda. Como consecuencia de los actos de saqueo que siguieron durante la suspensión de las garantías y la paralización del país, se produjeron enormes pérdidas para los dueños de los locales comerciales y de los transportes urbanos.
El balance de pérdidas humanas dejado por los hechos del 27 de febrero de 1989 fue según cifras oficiales de 300 muertos y más de un millar de heridos. Sin embargo, de acuerdo con algunos reportes extraoficiales el número de muertos llegó al millar. La mayor porción de las víctimas de este estallido resultó a consecuencia de la intervención de la Guardia Nacional y del Ejército en el control del orden público, lo que sería repudiado y serviría de justificación para los militares que se alzaron el 4 de febrero de 1992, cuyo rebelión estuvo liderada por el actual mandatario de la República Hugo Chávez.
450En términos generales, las condiciones socioeconómicas generadas a partir del 18 de febrero de 1983, cuando tuvo lugar una drástica devaluación del bolívar, y acentuadas por las irregularidades en el intercambio económico ocurridas durante los últimos meses de 1988 y primeros de 1989, crearon en la población fuertes sentimientos de frustración socioeconómica y falta de credibilidad en la capacidad y voluntad de las autoridades públicas y de los agentes económicos para actuar con seguridad y equidad.
Por otro lado, el proceso electoral de 1988 había generado ciertas expectativas de superación socioeconómica y política del país, sobretodo en torno a la figura de Carlos Andrés Pérez quien de alguna manera prometió durante la campaña electoral la posibilidad de la vuelta a la bonanza económica experimentada en su primer mandato (1974-1979). Sin embargo, el anuncio del programa económico liquidó las ilusiones de la población y acentuó el desencanto no sólo hacia el gobierno de Pérez sino hacia un sistema político que evidenciaba la carencia de canales adecuados para la participación política y social. Por tal motivo, a raíz de los sucesos del 27 y 28 de febrero de 1989, fueron severamente cuestionados los partidos y organizaciones políticas (sobretodo AD y COPEI), al ser presentados como factores contrarios al cambio y sordos a las necesidades de la población, lo cual se evidenciaría en la situación crítica que se experimentó en los años venideros, y que daría paso a dos golpes de Estado en 1992.




FUENTE

A los 27 años del Guarenazo

El centro de Guarenas a las 11 de la mañana del lunes 27 de febrero de 1098

La madrugada de ese día está enraizada en la historia contemporánea del país, con una serie de sucesos que se iniciaron en Guarenas
Todo comenzó en pleno centro de Guarenas cuando un dirigente del transporte, un veterano dirigente del gremio autobusero de Caracas, devenido en el entonces Distrito Plaza como dirigente comunal, lanzó el grito en la Plaza La Paz, equivocadamente denominada “Plaza de los Flojos” en medio de una multitud que en protesta por el atropello de buseteros que a la fuerza bajaban a los pasajeros que se negaban a pagar un incremento no autorizado en la tarifa hacia Petare y Caracas en el primer día del alza de la gasolina en Bs. 0,25 (un mediecito de entonces) por litro: “¡estos carajos me cobraron el sábado 1.50 por un paquetico de medio kilo de frijoles que está regulado en un bolívar¡”. Allí se inició la hecatombe cuando a los gritos de ¡saqueo, saqueo! Se violentaron las puertas metálicas del establecimiento señalado como usurero… lo demás es historia viva, cuando una secuela de devastación arrasó en la otrora “Perla de Miranda”, como a la urbe la denominaba el locutor y publicista Rafael Castillo Vera en su programa dominical por la radioemisora La Voz de la Patria 710 AM.
SECUNDARIA

Elementos de la PM en la calle Ricaurte, enfrentando saqueos y la quema de vehículos
La madrugada de ese día, hace hoy 27 años, está enraizada en la historia contemporánea del país, con una serie de sucesos que se iniciaron en Guarenas, y que luego que las televisoras que movilizaron sus equipos de prensa hacia Guarenas, comenzaron a sacar al aire sus videos que mostraban la crudeza de una revuelta popular que dejó sin mercancía no sólo supermercados, abastos y bodegas, sino mueblerías, frigoríficos, comercios de electrodomésticos, restaurantes, luncherías, ventas de repuestos para automóviles, tiendas de ropa y zapaterías, en general una devastación total que fue imitada en Caracas tras la transmisión en diferido de las imágenes captadas en Guarenas: como un efecto dominó, los saqueos ya entrada la mañana comenzaron a escenificarse tanto en la capital venezolana, como en Los Teques, Valencia, Maracay, La Victoria, en medio de una ola de violencia que dejó más de un millar de fallecidos y millonarias pérdidas económicas que afectaron de forma notoria la economía nacional.
Por un mediecito…
El incremento en el alza de la gasolina de Bs. 0,25 fue considerado irrisorio para algunos, pero la imposición del Fondo Monetario Internacional -FMI-  al recién estrenado segundo mandato de Carlos Andrés Pérez tuvo una consecuencia nefasta ante la acción de un gremio evidentemente desfasado de la realidad y aprovechador de una circunstancia que expertos todavía analizan: tal como en fecha reciente y en previsión de males mayores, el alza del combustible no alcanzó el gasoil, carburante que mueve el parque automotor del transporte en una proporción del noventa por ciento. De nada valieron las argumentaciones de las autoridades municipales de la época y del gobernador de Miranda para el momento, el profesor Angel Zambrano, no tanto sobre el llamado a reconsiderar un alza tarifaria no autorizada, sino en aclarar que el fluido que utilizan las busetas se mantenía en su costo de 0,10 céntimos el litro, lo que no justificaba el incremento que desde la madrugada comenzaron a cobrar los choferes a miles de pasajeros en ruta desde la terminal de pasajeros de Trapichito, hasta sus destinos en el municipio Sucre y el Nuevo Circo de Caracas.
TERCERA
Ni un vidrio roto
A pesar de versiones que nada que tienen que ver con la realidad, como las que se observan en la película “El Caracazo”, el gremio del transporte no sufrió perdida alguna por daños a sus unidades. Luego de la protesta de los usuarios por los atropellos de choferes y “colectores”, que obligaban a bajar de las busetas a quien se negaba a pagar un pasaje no autorizados, aún con amenazas de “carajazos”, y tras el revuelo por la aglomeración de pasajeros en la terminal de Trapichito, y la marcha multitudinaria hacia Guarenas a través de la avenida intercomunal, convocada de manera improvisada in situ, los choferes decidieron “esconder” sus vehículos en la sede de la Guardia Nacional de Mampote, al margen de la estación de servicios ubicada al final de la autopista Petare-Guarenas. Ninguna sufrió daños, ni pedradas, ni cauchos pinchados, ni quemaduras, porque la violencia que llegó a su clímax en el centro de Guarenas para extenderse a los nuevos centros Comerciales Miranda y Trapichito, comenzó a declinar con la tarde ante la represión de la Policía Metropolitana que al verse superada y con un parque decadente de lacrimógenas y proyectiles de goma, se vio suplantada por la fuerza militar cuando entrada la tarde de ese lunes,  comenzaron a llegar efectivos de la Guardia Nacional para el férreo control de la situación, que al día siguiente se había extendido en el área, a barrios y establecimientos ubicados a lo largo de la carretera Petare-Guarenas.

CUARTA
Devastación y luto
Los archivos de la morgue del hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales de Guarenas son mudos testigos de la masacre en zonas como La Guairita, y en las urbanizaciones Menca de Leoni y Alejandro Oropeza Castillo, donde las víctimas de balas accionadas por uniformados llegaron a casi una treintena ese mediodía, tarde y noche del 27 de Febrero de 1989, cuando la ira popular se hizo presente en este suelo para enfrentar los atropellos, dejando huérfanos a niños, viudas a mujeres y en lágrimas a padres y madres por la muerte de sus hijos. Esta desgracia debe estar siempre en las cuentas sobre “El Sacudón”, o “Guarenazo”, a la par de la devastación en establecimientos que dejó en la ruina a centenares de comerciantes, muchos de ellos fallecidos sin que les llegara la prometida ayuda económica que el gobierno de CAP aprobó para los afectados por los saqueos. Que iniciaron por un paquete de frijoles que le cobraron a sobreprecio a Eleazar Juárez, no lo creemos así, la carga se llevaba por dentro y reventó la mañana de ese lunes. La historia del 27F se continuará escribiendo…
Alexis J. Castro Blandín
acastro@diariolavoz.net
FOTOS CORT.  / MOISES PERALTA

martes, 23 de febrero de 2016

sábado, 6 de febrero de 2016

Este 6 de febrero se cumple un año de la muerte de Pedro León Zapata

Zapata

Hace un año, se apagó el ingenio de uno de los caricaturistas más importantes de Venezuela, Pedro León Zapata.
Nacido en La Grita, Táchira, en 1929, este pintor y humorista gráfico venezolano  fue una figura relevante en el periodismo y las artes plásticas del país.
En 1945, el joven de 16 años ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas y un año después, publicó su primera caricatura en la revista Fantoches, dirigida por el gran poeta y ensayista Aquiles Nazoa.
A finales de 1947 viajó a México para aprender las técnicas de los muralistas y realizó estudios en el Instituto Politécnico Nacional de México, en la Escuela de La Esmeralda y en el taller de Siqueiros. También trabajó como profesor en la escuela de Bellas Artes de Acapulco. Mientras vivió en México, Zapata no hizo caricaturas.
Retratos de Venezuela 
Por 50 años, Zapata le puso imágenes a la realidad del país con sus “Zapatazos”,  caricaturas que diariamente reflejaban el pensamiento y el acontencer histórico de los venezolanos en las páginas deEl Nacional.
“Yo leo la prensa para satisfacer ese gusto que tengo por leer periódicos todos los días, sin acordarme –cuando estoy leyendo el periódico- de que soy caricaturista, pues eso distraería de algún modo el placer de leerlo. Después de hacerlo, a veces me acuerdo de que soy caricaturista y de que, tal vez, de lo que he leído pueda sacar algo”, dijo en una entrevista realizada por el escritor Leonardo Padrón sobre su labor como caricaturista.
El 21 de enero de 1965 apareció el primer Zapatazo en la página de opinión de El Nacional. En 1967,  se editó su libro, “Zapatazos”, que recogía 300 de sus caricaturas ya publicadas en el diario, el primero de una bibliografía que ya supera la docena de títulos, entre los que destacan “Zapata, absolutamente en serio”, “Caracas, Monte y Culebra” y “Breve Crónica de lo Cotidiano”.
Constructores de un País
Quien viaja por la autopista Francisco Fajardo hacia la Universidad Central de Venezuela, podrá observar el famoso mural de Zapata. Esta obra de cerámica titulada “Conductores de Venezuela”, tiene más de 1.500 metros cuadrados de superficie y decora el perímetro norte de la UCV. en la figura, Zapata incluyó retratos de los venezolanos Simón Rodríguez, Armando Reverón, Simón Bolívar, Teresa de la Parra y José María Vargas.
Entre los reconocimientos recibidos, se encuentran el Premio Nacional de Periodismo en 1967, y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980.


BIOGRAFÍA
Pedro León Zapata (La GritaTáchira27 de febrero de 1929 - Caracas6 de febrero de 2015)1 fue un pintorescritor,caricaturista y humorista venezolano.

Biografía[editar]

En 1945 ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. En 1947 se retiró de este centro para intervenir en la fundación del Taller La Barraca de Maripérez, donde expuso sus primeros trabajos e inició su labor de caricaturista. A finales de 1947 viajó aMéxico para aprender las técnicas de los muralistas y realizó estudios en el Instituto Politécnico Nacional de México, en la Escuela de La Esmeralda y en el taller de Siqueiros. También trabajó como profesor en la escuela de Bellas Artes de Acapulco. Mientras vivió en México, Zapata no hizo caricaturas.
En el año 1958 regresó a Caracas e ingresó como profesor de dibujo a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela y a la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas. En 1958 se incorporó al diarismo gráfico y en 1959 inició sus colaboraciones como caricaturista, al principio para el periódico Dominguito y luego a partir de 1965 ininterrumpidamente paraEl Nacional, de Caracas, en el cual inició su columna "Zapatazos", cuya continuidad diaria mantuvo hasta el día de su fallecimiento.
Como caricaturista, Zapata fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en 1967, y con dos Premios Municipales en 1974 y 1978. Su trayectoria artística fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 1980. Fue el coordinador de la Cátedra Libre de Humorismo Aquiles Nazoa (1979) en la UCV. A finales de los años setenta, dirigió la revista de corte humorístico El Sádico Ilustrado, integrando la obra de artistas y escritores como: Abilio Padrón, Simón DíazSalvador GarmendiaLuis Britto GarcíaElisa Lerner y Rubén Monasterios, entre otros.
Durante su vida, publicó varios libros: Zapatazos¿Quién es Zapata?Zapata vs. PinochetLo menos malo de Pedro León ZapataZapatazos por UruguayZapata absolutamente en SerioCaracas, Monte y CulebraBreve Crónica de lo CotidianoLos Gómez de ZapataDe la A de Arte a la Z de Zapata y los volúmenes Zapata, firme y Firme Zapata
También diseñó y pintó portadas de álbumes para músicos como El CuartetoSimón Díaz y varias para Xulio Formoso.
Zapata fue el autor del gigantesco mural de cerámica titulado Conductores de Venezuela (1999), de más de 1.500 metros cuadrados de superficie, 150 metros de largo por 11,5 de alto, está compuesto por 40.000 lozas de 20x20 centímetros, que ilumina parte del perímetro norte de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, cubriendo el muro de contención del límite norte de la Ciudad Universitaria, que la separa de la autopista Francisco Fajardo.
Zapata continuó su vida artística como conferencista, docente, hombre de radio y televisión. Realizó para el teatro diseños de vestuarios y escenografías y es autor de una pieza titulada Venezuela Herótica.

Fallecimiento[editar]

Pedro León Zapata falleció a la edad de 85 años mientras dormía, en CaracasVenezuela el 6 de febrero de 2015.2

Premios y reconocimientos[editar]

  • 1967: Premio Nacional de Periodismo
  • 1974: Premio Municipal
  • 1978: Premio Municipal
  • 1980: Premio Nacional de Artes Plásticas

Véase también[editar]