viernes, 16 de marzo de 2012

La Palabra del Artista

LA PALABRA DEL ARTISTA

Napoleón Pisani Pardi
Fotos: Claudia González, Israel Blanco
Napoleón Pisani


Miguel Von Dangel leyendo el artículo sobre La Batalla de
San Romano, aparecido en el Diario Hoy de Vargas,
el 1º de febrero del 2012.

    Ahora le toca hablar a Miguel Von Dangel, el autor de La Batalla de San Romano y de La Tauromaquia, las dos grandes y excelentes obras, que ahora se encuentran dentro de las ruinas del hotel Miramar en Macuto, y que no sabemos en qué momento, y por cual motivo, esas dos extraordinarias obras fueron depositadas en los espacios de una arquitectura que se derrumba, que agoniza, y que es un patético ejemplo de la apatía y el desorden que imperan dentro de las instituciones culturales de Venezuela.
    En una reciente visita que hiciera al país, el crítico, filósofo, curador y docente de la Universidad Complutense de Madrid, Fernando Castro Flórez, invitado de honor a la Feria Iberoamericana de Arte, en el año 2011, declaró lo siguiente: “Acá hay un berenjenal”. No hay más nada que decir, esta frase lo dice todo. Sobran ejemplos de lo que él calificó como un berenjenal…

Catálogo de la XLV Bienal de Venecia,
pabellón de Venezuela, 1993.

Habla Miguel Von Dangel

    “La desidia es una manifestación de la misma situación que La Batalla se proponía denunciar, queda demostrado que La Batalla perdiendo se gana. Una obra que en un principio había sido concebida como efímera (efímera en el sentido de la materia, es decir, se sacrifica la materia por el sentido conceptual), lo cual confirma que los derrotados son otros: los cultores de la desidia, el desinterés, gente que no cree en la trascendencia de los significados profundos de una obra de arte.
    Hay obras incómodas que se convierten en espejo de quienes se miran, los que a la larga no son otra cosa que especuladores que a través de la imagen denuncia el artista. La Batalla anticipaba, profetizaba este devenir, para nada puede ser extraño cuando estas premisas se confirman a través de un hecho tan lamentable como este. Nada de extrañarnos que los afectados, consciente o inconscientemente, permitan que se borre, una vez más, la memoria, o en su defecto se pierda un documento de denuncia de sus irresponsabilidades, como nunca, la obra satisface el cometido del artista, y podíamos volver a incurrir en un error, si se utiliza el subterfugio o la disculpa de que esto sucede a consecuencia de fuerzas mayores. El hotel Miramar no es más que una coincidencia que no los disculpa. Coincide, pues, la desidia de la que hablamos, con los mediocres intentos de borrar los testimonios de la incapacidad de quienes son los encargados de preservar el patrimonio que no supieron honrar, pues no son estos los únicos casos, ni los más graves, que podemos señalar”.

Napoleón Pisani y Miguel Von Dangel.

    Conocemos a Miguel desde hace más de treinta años. Sabemos de su sólida trayectoria como artista plástico, y sabemos, también, que no es de los creadores que hacen antesala en los Ministerios de la Cultura. Igualmente, podemos dar fe que su pensamiento y su actuación en la vida, no se contradicen. En 1983 le hicimos una entrevista que fue publicada en el número 411 de la revista KENA, donde entre muchas cosas más, él dijo lo siguiente: “Mi marco de referencia nunca ha sido el gusto público, es decir, el problema es definir una posición. Desde que estoy trabajando en la pintura tengo necesidad de servir para algo, creo que el arte debe servir para algo”.
    Ni los Premios Nacionales e Internacionales, ni las alabanzas, ni las miles de publicaciones acerca de su obra, y ni la admiración, a nivel internacional, hacia su trabajo como artista plástico, lo han apartado de esa posición ante la vida. Miguel no se ha envanecido, solo está más dispuesto a vivir de una forma que ratifique, cada día, esa manera honesta de relacionarse con la existencia.

Claudia González, Miguel Von Dangel e Israel Blanco.

Un aspecto del taller del artista.

Claudia, Miguel e Israel.




Israel Blanco es entrevistado por Jorge Labrador, del
programa 100% Venezuela, entrevista que pronto será
transmitida por Televen. Foto tomada el 28 de febrero del 2012.


SE PIERDE LA BATALLA DE SAN ROMANO

Napoleón Pisani Pardi
Fotos: Israel Blanco, Napoleón Pisani



La Batalla de San Romano, 1984-1990, Materiales diversos aglutinados
con poliéster y fibra de vidrio. Políptico (11 paneles) 3,7 x 30 x 1,3 m.
Colección Fundación Galería de Arte Nacional. Sección II: El altar (5 paneles)


    Bajo el título de Se pierde la Batalla de San Romano, el artista plástico Israel Blanco, uno de mis ex-alumnos de mayor talento, publicó un artículo en el Diario Hoy de Vargas, con fecha 1º de febrero del 2012, donde él señala el deterioro de la monumental instalación de 32 metros: La Batalla de San Romano, creada por Miguel Von Dangel entre los años 1984-1990, la cual es una magnífica versión muy personal de la obra, del mismo nombre, del pintor florentino Paolo Uccello (1397-1475), uno de los primeros artistas en desarrollar técnicas importantes dentro del estudio de la perspectiva artística.
    La obra de Von Dangel, que representó a Venezuela en la XLV Bienal Internacional de Arte en Venecia del año 1993, se encuentra en uno de los espacios de las ruinas del hotel Miramar en Macuto, y que fue convertido en depósito por la Galería de Arte Nacional. Cerca de donde está la instalación del creador venezolano, se encuentran, tirados en el piso, una gran cantidad de libros, de revistas, de afiches, de catálogos, de fotografías, de cajas, que no sabemos que contienen, pudriéndose por la acción de la humedad.

Hotel Miramar, Macuto.

Otro aspecto de las ruinas del hotel Miramar.

    El hotel Miramar, obra del gran arquitecto venezolano Alejandro Chataing, fue un hermoso lugar muy frecuentado por turistas nacionales y extranjeros, y fueron célebres los bailes en los días del carnaval, y era una delicia pasar una navidad, o una Semana Santa, en aquellos espacios exquisitamente adornados y pulcros, como también era agradable pasear por sus jardines, siempre bien cuidados, y siempre generosos en aromas, donde en las noches predominaba el olor de azahar.
    Aquí, en este hotel, fue agasajado Carlos Gardel, quien, en 1935, fue traído al país por el empresario Luis Plácido Pisarello, amigo de Vito Modesto Franklin, el famoso Duque de Rocanegras. En aquel agasajo estuvo presente Cecilia Martínez, quien bailó con Gardel, y en ese instante, el cantante le dijo al oído: “Si yo fuera su esposo, no le hubiese permitido bailar con un hombre como yo…” Eso lo contó en una ocasión, esa conocidísima y agradable señora de la radio y la televisión venezolana.
    Centenares de historias se crearon dentro de esa arquitectura que ahora es una ruina, y es también un patético ejemplo de la apatía de los burócratas de la Oficina de Patrimonio Cultural y Natural del Estado Vargas; como también es un ejemplo de la apatía y la irresponsabilidad de quienes dirigen otras instituciones culturales del país, que permiten que se dañe esta excelente creación de Miguel Von Dangel, quien, en 1991, obtiene simultáneamente el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, capítulo venezolano, AICA.

Israel Blanco.

Napoleón Pisani.

    También, dentro de las ruinas del hotel Miramar, y junto a la Batalla de San Romano, encontramos piezas de La Tauromaquia, otra gran obra de Von Dangel, constituida por un grupo de pinturas y esculturas con el tema taurino y al sacrifico del animal en la fiesta brava. La Tauromaquia fue expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay, Mario Abreu, en 1993.
    La Batalla de San Romano no se ha perdido, sigue dando la pelea. Pronto publicaremos en este blog las declaraciones de Miguel Von Dangel, acerca de este hecho tan lamentable para el arte nacional, y sobre otras cosas más.




Espacio donde están las obras deterioradas,
de Miguel Von Dangel.














Libros, revistas, afiches, catálogos, fotografías, y cajas,
que no sabemos que contienen, pudriéndose por la acción
de la humedad.

Israel Blanco y Federico Ortega, dentro de ese “depósito”
de publicaciones, fotos, afiches, etc., en el interior de las ruinas
del hotel Miramar.