Escribo esto desde el llano. En los 煤ltimos dos meses he recorrido m谩s de ocho mil kms de pa铆s, que en mi caso particular significan una mezcla de carretera, sabores y nuevos afectos. Como no he escrito de cada destino tratar茅 de recordar algunas paradas que se grabaron en mi vida por el significado que cada hacer, a mi parecer, tiene en la vida de otros.
Fui a La Guardia, en Margarita, como jurado de un concurso de mejillones que organiza anualmente Margarita Gastron贸mica y qued茅 conmovida y admirada por el trabajo de Pilar Cabrera y Niels Petersen de Casa Mejill贸n. Se nota a leguas que hay una relaci贸n profunda con su comunidad, que hay un empe帽o diario por generar y compartir bienestar.
Hubo propuestas repetidas, algunas divertidas como la de la se帽ora que hizo un chantilly de mejill贸n blanco y rojo… estoy segura que c ada a帽o las recetas ser谩n mejores , que el evento se seguir谩 repitiendo y que con el curso natural del tiempo y acompa帽amiento en la formaci贸n, la gente explorar谩 cada vez m谩s su maravilloso producto para hacer de 茅l un legado de familia, una posibilidad de ingresos para la econom铆a local y un punto de atracci贸n para los visitantes. De Margarita Gastron贸mica no s茅 ni qu茅 decir… tengo la m谩s sana de las envidias por los resultados de un hacer tesonero que est谩 marcando un hito al mostrar el patrimonio gastron贸mico del destino tur铆stico m谩s visitado por los venezolanos. El bonus track de este viaje fue el chutney que me prepar贸 mi amigo Terry Bannon con unas frutas de nuez moscada cultivadas en Paria que yo llev茅 y el consentimiento de Linda, su esposa y amigu铆sima querida con la que siempre me divierto.
Luego fui a Valencia invitada por Luis Brunicardi, del grupo de amigos del Hospital de Ni帽os y junto a Armando Canel贸n y Mar铆a Fernanda Di Giaccobe gozamos un puyero cocinando con cacao y chocolate para una cena que estuvo llena de gente que disfrut贸 la comida y contribuy贸 con el proyecto. La organizaci贸n fue impecable y un bot贸n mas de la generosidad de la gente y la calidad de su compromiso con proyectos que ayudan a mejorar la calidad de vida de otras personas.
Antes y despu茅s del viaje a Valencia fui jurado de la semifinal y final del concurso de la empresa Kakao Real que todos los a帽os celebra su aniversario con este evento y charlas y catas alrededor del tema del chocolate. Cada octubre de los 煤ltimos cuatro a帽os he recibido esta invitaci贸n de Marlene Berrios con una inmensa curiosidad por lo que ver茅 y probar茅 y con las ganas de que el a帽o siguiente incorporen al concurso platos salados hechos con cacao o sus productos. Tanto buen cacao a煤n en el pa铆s y tan poco que lo hemos explorado.
Debo confesar que pese a mi entusiasmo, si probar 14 platos de mejill贸n diferentes me pareci贸 una barbaridad en Margarita, no se pueden imaginar lo que fue degustar 23 postres de chocolate en un solo jal贸n. De un d铆a as铆 uno sale entre indigesto e intoxicado de felicidad. Solo pude hacerlo porque mis compa帽eros de jurado fueron todos muy divertidos, atinados en sus observaciones hacia estudiantes y oficiantes que concursaron y al igual que yo est谩n todos enamorad铆simos del chocolate, como Brian, de La Praline, y Sammi, de Pasteler铆a Mozart, dos personas que no conoc铆a y a las que me gustar铆a seguir viendo en mi vida. A veces me parece incre铆ble que en un pa铆s lleno de desatinos, inequidades, inseguridad, profundas diferencias pol铆ticas, rabia, corrupci贸n e intolerancia entre las partes, yo pase semanas siendo parte solamente de cosas positivas, gente que trabaja con entusiasmo, que promueve proyectos maravillosos y que al igual que yo se puede quejar amargamente de esto o de aquello pero prefiere batallar y generar espacios de crecimiento ciudadano y posibilidades de bienestar para otros.
Con la boca a煤n empegostada de chocolate y Juan Sar谩 de compa帽ero comenzamos los preparativos para unos d铆as de cocina pariana en Caf茅 Casa Veroes. Este restaurante queda en la Casa de Estudios de la Historia de la Fundaci贸n Polar en el centro de Caracas. Su chef, Edgardo Morales, es un cocinero joven al que admiro por su rica saz贸n, su capacidad de trabajo y por su curiosidad, porque es de los pocos que conozco que hace de verdad verdad cocina de mercado y se patea Quinta Crespo semanalmente. Quinta Crespo es parte de mi historia porque cuando era peque帽a y preguntaba c贸mo nac铆an los ni帽os mi pap谩 siempre me respond铆a que los compraban en el mercado y que a m铆 me hab铆an conseguido con la cara toda ara帽ada de un guacal en el mercado de Quinta Crespo. Ese cuento lejos de crisparme me mataba de la risa y me imaginaba de lo m谩s feliz asomada en uno de esos sacos de yute que usaban en mi casa para ir al mercado de Guaicaipuro, que nos quedaba mas cerca y al que 铆bamos semanalmente.
Me gusta mucho Casa Veroes. La comida es rica, la casa hermosa con su verde jard铆n que hace que uno se sienta comiendo al aire libre, me gusta entrar en la librer铆a… esta vez compr茅 cuentitos preciosos y a buen precio para los nietos y un libro de qu铆mica de los alimentos que me tiene encantada y es un reto a mi memoria universitaria, pero lo que m谩s me gusta, definitivamente, es regresar al centro. Trabaj茅 aaaa帽os de Marr贸n a Pelota como corresponsal de la Agencia France Presse y m谩s jovencita a煤n en el Banco Hipotecario de Cr茅dito Urbano que quedaba en la esquina de El Chorro dando clases de ingl茅s y aprendiendo a defenderme de los piropos de los obreros que trabajaban por ah铆. Me siento c贸moda en el centro. Pese al exceso de propaganda gubernamental, lo encuentro renovado y precioso y lamento que haya personas que no se atrevan a visitarlo y se priven as铆 de un espacio urbano que nos pertenece a todos.
Los d铆as de Casa Veroes fueron un trabaj贸n y una gozadera. De Oriente nos trajimos el chutney de fruta de nuez moscada, chorizos riocariberos, morcillas carupaneras, los chocolates de los Franceschi, los rones de Destiler铆a Car煤pano, la pimienta de guinea, la sarrapia, el picante y el aj铆 dulce y el papel贸n. Carlos Rodr铆guez nos trajo sus patos reales de Apure para cocinarlos con chocolate y kumachi de Canaima, y jau jau, un casabe relleno de queso llanero y az煤car que hace la se帽ora Georgina en La Negra, un pueblito de carretera en Gu谩rico donde tambi茅n venden casabe, pan de horno y babo salado.
Casi sin tregua nos enrumbamos para el sur, compramos mereyes pasados y cristal de guayaba donde las Wulff, las t铆as de Karla Herrera, en Ciudad Bol铆var, y volamos de Puerto Ordaz a Canaima para cocinar en un evento privado en Waku, una posaba preciosa frente a la laguna de Canaima. Dormimos tres noches en el hotel de Venetur y nos dio mucha pena a Juan y a m铆 saber que todo el mundo, incluida la poblaci贸n pem贸n, se est谩 yendo a trabajar a las minas que hay dentro del Parque Nacional Canaima. El tema minas es una roncha de largo aliento que ha sembrado uno de los espacios m谩s bellos del planeta de cr谩teres, miseria humana y contaminaci贸n con mercurio. Coincidimos con el final del rodaje de una pel铆cula protagonizada por Edgar Ram铆rez, un remake de un film cuyo nombre no recuerdo. Contradicciones me sobran, qued茅 aterrada por la cantidad de helic贸pteros que me enter茅 estuvieron aterrizando en el tepuy donde grabaron. No abundo en detalles porque no los conozco pero entiendo que nos pasamos las leyes por la nar铆z cada vez que nos place y que la protecci贸n del ambiente no es tema de prioridad nacional. Tampoco la protecci贸n de la fauna silvestre, cosa que veo con furia cada vez que voy de Caracas a mi casa y, llegando a Piritu, prolifera la venta de pajaritos y araguatos beb茅 a metros de la polic铆a, que al uno reclamar responde que eso es competencia de la Guardia Nacional.
En fin, trabajamos, amanecimos y nos acostamos frente a los cuatro saltos que tiene la Laguna de Canaima, fuimos felices hasta el agotamiento en la cocina y regresamos cuatro d铆as despu茅s para pasar de refil贸n por R铆o Caribe y cocinarle a los chocolateros invitados por Mar铆a Fernanda a conocer el pa铆s, con ese enorme entusiasmo que le ha puesto a su empresa Cacao de Origen. Con una dormidita en Caracas nos enfilamos a La Puerta para una velada de m煤sica y sabores compartidos con nuestros queridos Xinia y Peter, de M茅rida, en casa de nuestros anfitriones del Hotel La Cordillera. Laura y Ricardo son un encanto, me siento en casa en ese lugar. Cocinamos rico y relajados, compartimos cuentos y vinos.
La cantante que nos acompa帽贸 en la cena se llama Anny Cauz y tiene una voz preciosa. Y otro bonus track, nos regal贸 un hermoso disco y al d铆a siguiente cerramos comprando unas ollitas primorosas cerca del hotel.
De La Puerta fuimos a encontrarnos con Valentina Quintero y @arianuchis en Calabozo. No pudimos hacer el viaje en una sola jornada. Viajamos v铆a Bocon贸 por una carretera hermos铆sima que no conoc铆amos, as铆 que cuando nos agarr贸 lluvia sin sol decidimos dormir en Campo El铆as. Portuguesa me pareci贸 tan bonito y prolijo como Yaracuy. Todo arregladito y limpio, al menos a la vera del camino. Las carreteras decentes hasta tomar la v铆a Tinaquillo a Dos Caminos que fue el propio huecocross.
Por fin llegamos a Calabozo como a las dos de la tarde, bastante derrengados y las chicas, junto a nuestra anfitriona Sorelia Franco nos recogieron en El Rastro para llevarnos a La Casona en la Hacienda Campo Claro cerquita de Guardatinajas. Cuando digo cerca, es cerca, porque cuando un llanero dice cerca para mi es lej铆iiiiiisimo.
Pasamos cinco d铆as entre Gu谩rico y Apure y qued茅 enamorada de llano para siempre. Hac铆a siglos que no iba y de no vivir cerca del mar creo que es el lugar donde me gustar铆a estar. 360 grados de plenitud y horizonte abierto. No soy fan谩tica de la carne de res pero en el llano todo me supo diferente, empezando por ese olor a mastranto que lo recibe y lo despide a uno cada d铆a. Me atapus茅 de quesadillas en Corozopando, de pan de horno de El Guayabal, conoc铆 a la Georgina del jaujau de mis amores, com铆 catalinas negr铆simas rellenas de dulce de lechoza y pi帽a, prob茅 los mejores dulces de cabello de angel, brandy y pi帽a y cascos de guayaba de Guardatinajas, le compr茅 una pi帽ata de tapara a mi nieto Bruno que cumpl铆a su primer a帽o, me enamor茅, igual que Valentina, de Iv谩n, el cocinero italiano del Best Western en Calabozo y qued茅 seducida por C谩ndida y sobre todo por esa do帽a B谩rbara llena de amor y humor que es Sorelia. Ahora solo quiero regresar.
Valentina invent贸 que Juan y yo nos fueramos ah铆 mismito, rapidito a El Cedral y fue un viaje interminable por la distancia pero que yo hubiera querido prolongar para seguir viendo esteros, garzas, gabanes y palmas llaneras. Fuimos dos veces a San Fernando, una para ver el Palacio de los Barbarito y otra porque nos equivocamos de entrada.
El Cedral me pareci贸 un para铆so de pajaritos desde m铆nimos hasta el enorme garz贸n soldado que vimos cuidando el nido sin dejar de cortejar a su dama.
Nunca vi tantos chiguiritos sueltos ni entend铆 con tanta nitidez lo que significa decir que algo huele a chiguire, foooooo. Extra帽茅 cada segundo a mi hijo Rodrigo, que fue gu铆a en ese lugar hace m谩s de ocho a帽os, justito antes de irse a Australiade lleno de ganas de aventura y de amor. Hubiera sido una maravilla de viaje tenerlos con nosotros a 茅l y a Gusa. Tienen muchos conocimientos y saben explicar.
Tito, el chofer del cami贸n, fue nuestro gu铆a. Gentil y ojos de gato todo lo supo contestar. A Juan le fascinaron los chiriguare y caricaris copete anaranjado. Comprendimos perfectamente el dicho como caim谩n en boca e ca帽o, vimos zorritos, venados carameros y todas las aves posibles. Yo compr茅 un onotero de tapara tallada precioso.
Del llano regresamos a Caracas para compartir con los hijos y celebrar el primer precumplea帽os del nietito Bruno, el post cumplea帽os de su pap谩, Andr茅s, y a la 煤nica cumplea帽era en fecha, @arianuchis, a quien le cocinamos con tanto cari帽o y vino que no se ni como llegu茅 a la cama. La vida, o las emociones, a veces se nos cruzan.
Al d铆a siguiente, vuelta a nuestro Aveo rumbo a Barquisimeto donde cocinamos para un evento con los chicos de la escuela Adelis Sisiruc谩. Cada vez que voy a Lara me gusta m谩s. Soy una fan desbordada de sus quesos y de la crema Don Manuel, del lomo prensado carore帽o, de los vicuyes y de sus m煤sicos y artesan铆as, del color de su tierra y de sus verdes. Fue una paliza de trabajo de la que salimos felices e inspirados para continuar hasta Barinas y hablar del amor por el patrimonio gastron贸mico pariano y del pa铆s. Hace tiempo me jur茅 que nunca regresar铆a a ninguna feria pero cuando supe del empe帽o de Jaime Llanos por montar el pabell贸n gastron贸mico de Fitven no tuve dudas y quise ir. Los cocineros de los hoteles de Venetur mostraron que con entrenamiento e inspiraci贸n pueden hacer un gran trabajo. El se帽or Agust铆n Hern谩ndez, cocinero barin茅s, nos ense帽贸 en veinte minutos lo que no aprend铆 en a帽os. Rafael Cartay me hizo descubrir la hallaca angosture帽a. Del resto del evento no puedo opinar porque poco v铆 pero de este pabell贸n solo puedo decir que estuvo muy bien montado y fue un viento fresco de cocina de las regiones y un ejemplo de c贸mo sector privado y Estado pueden encontrar puntos comunes de trabajo. No se habl贸 de pol铆tica ni de gobierno sino de productos, tradiciones, t茅cnicas y sabores que nos pertenecen a todos.
Barinas me gust贸 mucho. Quiero regresar. No s茅 si me atrever茅 a comer las ubres de vaca que venden en el mercado Las Carolinas ni las gordas chinchurrias que asan en La Redoma. Solo s茅 que el llano se me instal贸 dentro y lo quiero explorar, conocer a qu茅 sabe, compartir el camino que voy haciendo, que vamos haciendo tantos. Quiero, quiero.
Cosas que me encantaron de todos estos viajes
Los bocaditos de pl谩tano y queso con melado de papel贸n y sarrapia que me regal贸 Adriana Garc铆a, ganadora del concurso Estampas de este a帽o con unas tartaletas de casabe muy bien hechas y mejor rellenas con una crema de guayan茅s y aj铆 dulce. Me encanta su blog Cilantro pero no tanto.
Colearme en la final de ese concurso en Hajillo´s y compartir con Felicia Santana.
Hacer por primera vez la torta bejarana. Me encant贸.
El crumble tibio de fruta de nuez moscada y pi帽a con helado que servimos de postre en Caf茅 Casa Veroes, los patos con chocolate y kumachi, el risotto de mejillones y chorizo que prepar贸 Edgardo Morales.
Que la gente goce la diferencia de sabores de los chocolatitos Franceschi seg煤n el tipo de cacao.
Que nos pidan un refill de ron Car煤pano.
El pan de horno de El Guayabal.
Las taparas talladas de Falito en Guardatinajas. Gracias Sorelia.
Las quesadillas de Esperanza en Corozal…menos mal que no vivo cerca.
Los esteros de Camagu谩n.
El Cedral.
La humildad de Agust铆n Hern谩ndez y conocer su restaurante en Barinas.
Que Juan me acompa帽e ytrabajemos juntos.
Saber que mi hijo Andr茅s y Cosmelina vendr谩n a cocinar con os en Canaima.




Comentarios